¿Puedo evitar la flacidez de los pechos, después de amamantar?

¿Puedo evitar la flacidez de los pechos, después de amamantar?

Amamantar a tu recién nacido es muy importante, pues de acuerdo con Mayo Clinic, la leche materna contiene el equilibrio adecuado de nutrientes para tu bebé. Esto porque es más fácil de digerir que la leche de fórmula y los anticuerpos que posee refuerzan el sistema inmune del bebé.

Sin embargo, esto no quiere decir que esto sea fácil, por ejemplo, la asociación American Pregnancy señala que hasta el 90 por ciento de las madres primerizas presentan dolor en los pezones, esta condición es muy común y suele desaparecer con el tiempo.

Lo que desarrolla en algunas mujeres el miedo a que sus pechos se vean afectados en volumen y forma, aunque Mayo Clinic señala que esto no es posible.

Verás, durante el embarazo, es cierto que los ligamentos que sostienen los senos pueden estirarse, esto porque se llenan constantemente. Esto puede influir en que exista una flacidez, es por esto que la apariencia de pechos caídos dependen de la cantidad de embarazos que tengas.

¿Puedo evitar la flacidez?

El tener hijos no sólo influye en la flacidez de los pechos, también el envejecimiento y otros aspectos influyen en esto. Por lo que la calidad de vida que lleves juega un papel importante, por ejemplo Mayo Clinic señala que el tabaquismo influye en esto.

Es sobrepeso también causa un efecto similar, pues al bajar de peso y tener los pechos grandes puede causar flacidez. Sin embargo no debes tener miedo a esto o sugestionarse con esta idea, pues esto puede afectar a la lactancia de tu pequeño.

Sólo es cuestión de llevar una dieta saludable para evitar subir de peso, por lo que tu médico puede indicarte que alimento serán beneficiosos para ti.

Cuida tus senos después de amamantar, a pesar que no es buena idea usar productos químicos para tratar problemas en los senos, porque el bebé puede ingerir lo mientras toma pecho, existen algunos métodos de relajación.

Una opción puede ser el calor húmedo, para esto necesitas una toalla o paño, procedes a remojarlo en agua tibia, no caliente, exprime el exceso y a pequeños toques lo colocas en el pezón. Esta técnica funciona porque el calor ayuda a reducir el dolor, sólo deja que sequen al aire libre antes de colocar el sujetador.