El consumo de omega 3 y ácido fólico refuerza la relación madre-hijo, ¿sabes cómo?

Todas las mujeres que planean convertirse en madres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Para conseguirlo lo ideal es empezar desde la alimentación durante el embarazo. Durante este período el pequeño se encuentra en formación y todo lo que consumas tendrá un fuerte impacto. Por lo mismo, dentro de las recomendaciones generales se encuentra añadir omega 3 y ácido fólico a tu dieta diaria.

Evitar riesgos innecesarios

El motivo de lo anterior es porque contienen los nutrientes necesarios para disminuir la probabilidad de que el menor nazca con enfermedades. Con esto en mente resulta natural e inclusive necesario adoptar una dieta distinta si todo será en beneficio de tu futuro hijo.

Ahora bien, el tema de la alimentación no solo es por el feto sino también por ti. Durante toda la etapa de gestación es necesario comer de forma balanceada y equilibrada porque si tú te sientes bien entonces lo vas a transmitir al pequeño ser que se encuentra dentro de ti.

Vistos de forma individual, el omega 3 ayuda a mejorar la función cognitiva y neurológica del bebé en formación. En tanto que el ácido fólico promueve la creación de nuevas células, lo cual es indispensable durante todo el embarazo. Por lo anterior, lo idóneo es iniciar el consumo de ambos inclusive desde antes de la gestación.

Por otra parte, con la ayuda de los dos también vas a prevenir la anemia materna, la sepsis puerperal y el bajo peso del bebé al nacer. Si los consumes de forma adecuada vas a promover una embriogénesis normal.

Menos problemas del bebé = Mamá tranquila

Mientras que tanto el omega 3 como el ácido fólico deben de continuar en tu dieta después de dar a luz.  El motivo es porque a través de la lactancia materna también le transmites nutrientes naturales al bebé. Es una práctica tan importante que en ocasiones se afirma que al amamantar ofreces la primera vacuna que todos los seres vivos necesitan.

La combinación de alimentación correcta y amamantar no solo ayuda al pequeño sino que también es benéfica para ti. Dentro de las ventajas que tú como madre recibes se encuentran las siguientes:

  • Disminuye el sangrado postparto.
  • Ayuda a recuperar el peso previo al embarazo.
  • Disminuye el riesgo de diabetes, osteoporosis, cáncer de mama y ovario.
  • Reduce los niveles de estrés y ansiedad.
  • Favorece el vínculo madre-hijo.
  • Combate la depresión posparto.

A partir de lo anterior se puede apreciar que algo que parece tan simple como cambiar la alimentación y  la lactancia materna generan grandes beneficios. Ahora no lo pienses más y disfruta de esta etapa irrepetible de tu vida. Aunque son muchos los sacrificios todo vale la pena cuando ves a tu bebé sano y en tus brazos.

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