¿Cuántos tipos de omega 3 existen y cuáles son?

omega 3

El mayor deseo de una mujer que está a punto de convertirse en madre es que su hijo nazca sano. Es natural buscar siempre lo mejor para los descendientes aunque lo importante es conseguirlo. En tu caso, algo tan simple como la alimentación es la mejor manera para evitar riesgos durante el embarazo y enfermedades congénitas. Existen diversas dietas a las que puedes recurrir pero algo que no puede faltar es el omega 3 porque contiene lo que tu cuerpo necesita durante esta etapa de la vida.

En ese sentido, recuerda que el secreto durante la gestación no es comer el doble sino hacerlo de una forma correcta. Si abusas de las porciones puede ser dañino y tú también te puedes ver perjudicada.

Beneficios que ofrece

Ahora bien, en primera instancia debes de entender qué es el omega 3 y por qué es tan importante durante el embarazo. Consiste en un grupo de ácidos grasos poliinsaturados y dentro de sus propiedades hay varias de gran utilidad para ti. Su consumo con regularidad mientras el bebé está en formación genera lo siguiente:

  • Mejora la función cognitiva y neurológica del bebé durante su formación.
  • Propicia el desarrollo óptimo de la visión y el sistema nervioso del pequeño.
  • En el caso de la mujer, reduce el riesgo de un parto prematuro.
  • Funciona en la prevención de distintos tipos de cáncer.
  • También disminuye el riesgo de que la madre sufra depresión durante el puerperio.

Por otra parte, una característica más del omega 3 es que se divide en varias categorías. Aunque son seis las principales, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) solo recomiendan tres.

  1. Ácido alfa-linolénico (ALA).
  2. Ácido eicosapentaenoico (EPA).
  3. Ácido docosahexaenoico (DHA).

¿Dónde es posible encontrar cada uno?

Ahora lo importante es conocer los productos en los cuales los puedes encontrar. El ALA se puede consumir principalmente en aceites vegetales como el aceite de linaza, de soya y de canola. Mientras que los DHA y EPA abundan en el pescado y otros mariscos.

Otro punto importante que debes tomar en cuenta es que el ALA es un ácido graso esencial, es decir, que el organismo no lo produce. Aunque lo que sí es posible es convertir un poco de ALA en EPA y luego en DHA, pero solamente en cantidades muy pequeñas.

Por lo tanto, la única manera práctica de aumentar las concentraciones de estos ácidos grasos es obteniendo los EPA y DHA de los alimentos. La desventaja de esta alternativa es que no se pueden conocer las cantidades exactas de omega 3.

Aunque como alternativa se encuentran los suplementos alimenticios. En esta modalidad sí es posible tener un control total de los ácidos grasos consumidos. Pero debido a que existe una amplia variedad de opciones en el mercado lo primero que debes hacer es acudir con un médico. A partir de sus conocimientos y tus características te indicará el más adecuado para ti. En tanto que una vez que hayas iniciado el tratamiento debes ser consistente y no abandonarlo para obtener todos los beneficios del omega 3.

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