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Principales mitos sobre el consumo de ácido fólico que debes erradicar

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El apogeo de internet y las redes sociales ha generado una abundancia de información como nunca antes se había visto. Por una parte, es benéfico que ahora todo se encuentre a un clic de distancia. Aunque también se debe reconocer que el exceso ha causado una lluvia de noticias falsas. Todos los ámbitos se han visto afectados y ahora existen mitos sobre el ácido fólico que algunas personas consideran como ciertos aunque no lo son.

Con lo anterior en mente, es necesario hacer algunas aclaraciones para ayudar a combatir la desinformación. En especial las mujeres que viven la etapa de gestación son vulnerables porque muchas veces no pueden salir de casa. Como alternativa pasan demasiado tiempo en el mundo virtual y llegan a creer todo lo que leen.

En ese tenor, en múltiples ocasiones te hemos hablado acerca del ácido fólico como una parte esencial en la alimentación de las embarazadas. Por sus propiedades jamás puede faltar debido a que ayuda al correcto desarrollo del bebé. Hasta aquí todo está bien pero después es cuando comienzan los mitos.

Definición y funcionamiento

Primero debes empezar por lo básico. Se trata de una vitamina hidrosoluble y su papel fundamental es actuar como una coenzima necesaria para formar varios compuestos clave como son:

  1. Formación de nucleoproteínas, necesarias en la división celular y en la transmisión de rasgos hereditarios.
  2. Participación en la síntesis de tiamina, vitamina necesaria en la formación de la nucleoproteína del DNA.
  3. El ácido fólico desempeña el papel de transporte básico del grupo C, para la formación del grupo hemo, proteína de la hemoglobina.

Como puedes observar, es benéfico tanto para ti como para el bebé que está en tu vientre. Su consumo propicia un correcto desarrollo y disminuye la probabilidad de enfermedades congénitas. Pero como cualquier otro alimento, cuando se abusa en cantidades puede ser contraproducente.

Jamás se debe abusar de las cantidades

En ese sentido, los médicos coinciden en que la cantidad ideal durante el embarazo es de 200 microgramos diarios. Si acatas esta recomendación puedes permanecer tranquila porque no tendrás mayores problemas.

Ahora bien, uno de los problemas cuando se consume de manera natural es que no se puede tener un control exacto de las cantidades que se ingieren. Por eso, una alternativa a tu alcance es hacerlo a través de suplementos alimenticios. De esta manera sí lo puedes medir y así evitar cantidades insuficientes o excesivas.

Si recurres a esta segunda opción debes tomar en cuenta que siempre lo debes hacer con el aval de un profesional de la salud. Se trata de la única persona autorizada para indicar la marca más adecuada para ti. Pero además considera que la constancia es otra de las claves para obtener buenos resultados. Por estas razones es importante no abandonar la suplementación que te haya recomendado tu médico durante todo el embarazo y la lactancia.

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